«Estoy cansado de muchas cosas y bastante cabreado», dijo Ronald Koeman (Zaandam, Holanda; 1963) en una de sus últimas ruedas de prensa como entrenador del Valencia. El equipo se le había ido de las manos. Albelda, Cañizares y Angulo habían sido apartados de la plantilla. Se sucedían las derrotas. Juan Soler, el presidente que lo avaló, se había marchado del club por problemas de salud. El vestuario estaba roto.

Joaquín Sánchez (El Puerto de Santa María, Cádiz; 1981) se le notaba la incomodidad en un barco que iba a la deriva. Así lo dijo en público y en privado. A Koeman se le atravesó el carácter del portuense, amigo de los desterrados y uno de los líderes de la pequeña revuelta contra el técnico holandés. «Había veces que teníamos que explicar nosotros en la pizarra cómo debíamos jugar», llegó a decir el futbolista, para el que aquellos meses «no fueron una experiencia agradable».

Esta tarde se cruzarán, sin saludarse, sobre el césped del Camp Nou. Barcelona y Betis se enfrentan en la novena jornada de Liga y entre Joaquín y Koeman habrá poco más que silencio. Ya se dijeron de todo en aquella 2007/2008, que acabó con una Copa que no se celebró y una destitución en la jornada 33, cuando el Valencia caía derrotado por 5-1 en San Mamés y el descenso estaba a apenas dos puntos.