La suplencia contra el Leipzig le abrió los ojos a Álvaro MorataSimeone volvió a preferir a Diego Costa en el decisivo partido de cuartos de final de la pasada Champions y su etapa en el Atlético se había vuelto tan oscura como su relación con el técnico argentino. 16 goles y dos asistencias habían sido su bagaje en una atípica temporada como rojiblanco. Con la próxima Eurocopa en el punto de mira, necesitaba cambiar de aires. Volvió a Turín como cedido para ponerse a las órdenes de su ex compañero Andrea Pirlo… y volver a brillar.

En su regreso a la Serie A, el delantero ha cuajado el mejor arranque goleador en su carrera: seis goles en siete partidos y dos asistencias, con el promedio de un gol cada 94 minutos. Cuatro tantos los ha sumado con dos dobletes en Champions League ante Ferencvaros y Dinamo de Kiev, lo que le coloca al frente de la tabla de máximos goleadores europeos junto a Haaland (Borussia), Diogo Jota (Liverpool) -otro delantero que no convencía a Simeone- y Rashford (United).

Las cifras europeas del madrileño le colocan entre los cinco jugadores españoles más anotadores, igualando con 19 goles en Liga de Campeones a Luis Enrique. La estadística podría haberse visto engordada si el VAR no hubiera invalidado los tres tantos que marcó ante el Barça: dos por fuera de juego y un tercero precedido por una mano. Morata ya llegó al Camp Nou con dos goles menos en su cuenta, porque tampoco subieron al marcador uno de los dos que le marcó al Crotone y otro al Hellas Verona.