La derrota ante la Real en San Mamés supuso el triste colofón en clave Athletic a un 2020 especialmente duro y traumático para los intereses rojiblancos. Cualquier balance anual al uso conlleva, lógicamente, los efectos causados por la crisis provocada por la pandemia del coronavirus. ‘Desperfectos’ anímicos, deportivos, institucionales, sociales y económicos.

La directiva presidida por Elizegi presentó el último domingo del año un presupuesto que incluía unas pérdidas situadas en torno a los 37 millones de euros. Los socios compromisarios del histórico club rojiblanco, pese a todo, optaron por rechazar las cuentas correspondientes al cierre del pasado ejercicio y al presupuesto del presente. Un doble no mayoritario que obliga a los responsables del club a convocar una nueva asamblea y reformular la propuesta o presentar otra.

Si la situación económica es un tanto inestable, qué decir de la deportiva. El derbi del último día del año en casa solo vino a ratificar que el equipo de Garitano es incapaz de despegar en la presente Liga. El entrenador deriotarra está sumamente cuestionado en Bilbao. El Athletic, de hecho, figura en la duodécima posición de la tabla a solo tres puntos de la zona de descenso.