Vuelven a sonar tambores de guerra en Bilbao. La imagen ofrecida por el Athletic en el derbi ante la Real dejó mucho que desear. No se puede poner ni un pero al corto pero merecido triunfo txuri urdin en San Mamés.

Pasan las horas y todavía cuesta entender a qué quiso jugar el equipo de Garitano en campo propio ante un rival que acumulaba seis jornadas ligueras consecutivas sin ganar, más otras tres en competición europea. Al equipo de Imanol, con bajas sensibles de arranque, le bastó y sobró con un buen arranque para ponerse por delante en el marcador, gol de Portu en el minuto 5, y vivir de las rentas los 85 siguientes. La pobreza e impotencia ofensiva de los leones rayó con lo nunca visto en San Mamés.

Quién habrá dicho a los rojiblancos que lo suyo es el fútbol combinativo. El toque, toque y retoque en busca de avanzar metros hacia la portería rival. Hasta la Real, un equipo más técnico, le dio un repaso también en todo lo concerniente a apretar arriba, ganar disputas y pelear por cada balón.